Este puente ha sido especial. Este puente he vuelto a asomarme a mi proceso, a estar cerquita, no a mirarlo como si transcurriera paralelo a mi vida sino a avanzar con el, siendo uno solo el engranaje que rueda…. (que rueda, rueda y rueda hacia Etiopía). Y me gusta sentir eso justamente, que una cosa y la otra –mi vida y mi proceso- van acopladas perfectamente, que la espera no es sólo un periodo de seguir con la vida de uno y mirar hacia otro lado, que es un tiempo para tener los ojos y el corazón muy abiertos, muy receptivos, un tiempo en que la vida de ayer se va transformando poco a poco en la vida de mañana, la vida que compartiré con mi hijo o hija.
Ha sido el primer encuentro de familias de mi ECAI al que he asistido y me siento muy feliz por un lado de haber compartido estos días con otras familias adoptantes y por otro de conocer personalmente a los trabajadores de la ECAI y su manera de hacer las cosas. Me ha gustado romper el muro entre las familias y los tramitadores, pensar que todos estamos en el mismo barco.
Tenía bastantes ganas de ir a este encuentro por un motivo muy concreto, quería saber la opinión de mi ECAI, que al fin y al cabo son mis interlocutores en el país, sobre la solicitud de CORA (Coordinadora de asociaciones en defensa de la adopción y el acogimiento) del cierre temporal de la adopción en Etiopía en España. Quería saber por un lado cuánto de justificada o no está esta petición y las probabilidades –y consecuencias- de este cierre. Al parecer esta propuesta ya tuvo lugar en junio y fue desestimada, pero en la actualidad ha desencadenado todo una polémica, debate y finalmente una discusión bastante desagradable en los foros. Y no es que yo me crea todo lo que se dice en los foros, ni mucho menos, pero el hecho de que CORA haya intervenido en este asunto es algo que me preocupa.
Se habla de irregularidades, de historias falsificadas, de CI dudosos, incluso de buscadores de niños…. Estas cosas me horrorizan, por supuesto, pero también reconozco que se habla de una manera tan general y con tanta facilidad de algo tan grave que me da miedo. Si hay tantos casos como se cuenta - ¿cuáles? ¿cuántos? ¿cómo? ¿quiénes?- y además casos demostrados me cuesta creer todos los organismos mediadores y reguladores miren hacia otro lado. Es verdad que en Etiopía se ha creado una nueva institución encargada de regular las ONGs –y dentro de ellas las ECAIs- y que los últimos meses los niños han salido del país con cuentagotas porque el gobierno etíope ha estado investigando las causas del incremento del número orfanatos privados y niños abandonados, y es verdad que ante esta situación uno puede concluir que hasta este momento las cosas no se han hecho lo suficientemente bien, que los orfanatos nos han estado todo lo controlados que debieran, e incluso la decisión del gobierno de tomar medidas en el asunto nos hace sospechar que las cosas no siempre han ocurrido con la transparencia que un proceso de adopción requiere. Pero la realidad es que muchos menores de Etiopía encuentran en la adopción internacional la única posibilidad de tener una familia y que si planteamos un cierre sus posibilidades se esfumarían. Mientras tanto creo que la propuesta más sensata es la actual, investigar, perseguir, asegurar los procesos y no dejar que las medidas tomadas nos disparen el miedo sino la confianza en que tanto la administración etíope como la española están haciendo un esfuerzo por mejorar el estado de la adopción en Etiopía y conseguir que los niños, y solo los niños, sean los grandes beneficiados de este proceso. Acercarse lo más posible al ideal de transparencia.
Pero la duda existe, la duda está, y se que me faltan los argumentos para tener las ideas del todo claras. Las madres y padres conocemos algo de la realidad de Etiopía, intentamos acercarnos a ella lo más posible, pero lo cierto es que somos del primer mundo y que la barrera que nos separa del tercero es tan grande que a veces pecamos de ingenuos. Por tanto, incapaz de abarcar el problema en su totalidad y sacar una conclusión única, y no contradictoria, sobre el estado de la adopción en Etiopía, he decidido dividirlo en partes y, gracias al encuentro, intentar de momento poner algo de luz al proceso de adopción con mi ECAI.
Y la respuesta en este sentido me ha dejado bastante tranquila. Hemos tenido la oportunidad de conocer a nuestro representante legal en el país, Dawit, y a todas las familias nos ha trasmitido muchísima confianza. El mismo nos estuvo explicando su manera de hacer las cosas en Etiopía y personalmente me pareció una persona seria y muy comprometida con su trabajo. Me consta que mi ECAI ha rechazado trabajar con orfanatos cuando algo no les cuadraba, que en la actualidad no entra en la casa cuna ningún niño cuya historia no haya sido contrastada, que los niños son perfectamente cuidados y atendidos en la casa de transición, que es la única o de las pocas que trabaja con el orfanato del gobierno y que año a año aumenta el número y envergadura de sus proyectos de desarrollo en el país. Así que siento estar en buenas manos.
Por terminar una última reflexión, para asumir nuestra parte de responsabilidad en todo esto. Sabemos que el dato más equivocado en los historiales de los niños –y por lo general es la misma familia la que miente al respecto- es su edad, niños de ocho años que en realidad tienen doce. Nos indignamos por esa mentira, nos llevamos las manos a la cabeza, pero en realidad todos sabemos cuáles son las posibilidades de un niño o niña de doce años de ser adoptados por una familia europea, por eso me pregunto –con mi CI de 1-4 años- si las familias también deberíamos aprovechar este tiempo para la reflexión, y como han hecho las administraciones y otras asociaciones hacer una mirada retrospectiva e investigar qué planteamientos podrían mejorarse por nuestra parte.
Me alegro un montón de que trabajes con gente que te da confianza y explicaciones. Si todos trabajan así, las cosas irán mejor, y a quien no trabaje bien, que se le denuncie, y que las autoridades les retiren la acreditación. Yo tampoco creo que el cierre sea la respuesta, pero creo que hay que controlarlo todo, aunque eso suponga un retraso importante en las asignaciones.
ResponderEliminarUn abrazo.