domingo, 14 de marzo de 2010

En la recta final

Mirando hacia atrás he caído en la cuenta de que el día 12 hizo justamente dos años desde la visita de Carlos, el trabajador social, a mi casa. Dos años desde que finalizó el temido estudio psico-social. El mes de marzo de hace dos años fue completamente diferente a este mes de marzo. A las nueve de la mañana, hora a la que llamó a mi puerta, entraba mucha luz por las ventanas y se oía el ruido de los niños a la entrada del colegio que hay enfrente de casa. Ya era primavera. Sentados en la mesa del salón, envueltos de un insoportable olor a limpio y con nóminas, facturas y otros papeles entre las manos, me dijo que el informe sería favorable, que tanto él como Ana, la psicóloga, propondrían mi idoneidad ante la comisión.... Lo recuerdo y casi me emociono más en este momento que en aquel, aturdida por los nervios, el miedo y el impacto –maravilloso impacto, pero impacto al fin y al cabo impacto- de saber que mi proyecto se ponía verdaderamente en marcha…
Dos años después sería fácil deprimirse pensando que estoy en el mismo punto, esperando… Pero por otra parte, pensar eso sería también muy injusto. No estoy en el mismo punto ni de manera general – la vida, para bien o para mal cambia- ni de manera particular en lo que ser refiere a la adopción. Viajar al país, hacerlo mío de alguna manera, machacar y machacar las ideas, los cómo haré esto y lo otro, me han hecho evolucionar, yo creo que positivamente, y estar más preparada para el encuentro y la integración del niño o la niña en mi vida.
Ahora se inicia, a menos yo lo siento así, la recta final. Si alguien que iniciase en proceso estos días me preguntase en qué momento considero que comienza la recta final, yo le respondería: cuando ya son meses, y no años, lo que queda para el final. Y esa respuesta, que es un jarro de agua fría cuando estás empezando y tienes concentrado todo el deseo, la ilusión y la impaciencia del mundo, es un vértigo especial cuando esos años ya quedan a tu espalda, con su desgaste y su riqueza al mismo tiempo.
Me di cuenta de que estoy en la recta final en mi última llamada a la ECAI, no tanto por la información concreta que me dieron (que por otra parte no termino de creerme con el ritmo que están llevando las asignaciones) sino por la manera de hablarme. Hasta la fecha han sido amables conmigo, han respondido a mis preguntas, pero de alguna manera el mensaje terminaba siendo algo así como “no pienses mucho en la asignación, aún esta lejos, haz tu vida y vuelve a llamar en unos meses” y sin embargo está vez me dieron información, sin yo pedirla, de las familias que tenía delante en mi rango de edad, e incluso, al final, me aconsejaron, ahora que estaba cerca del final, llamar una vez al mes para actualizar el dato y que pudiera hacerme una idea. Me dijeron, aunque insisto en que no termino de creerlo, que es posible que tuviera preasignación antes de verano….

1 comentario:

  1. Que bueno Cristina, que primavera emocionante te espera, que buen año os espera.

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