jueves, 8 de marzo de 2012

Primeras Negociaciones

Estas últimas semanas Samuel me tiene alucinada… Observar la capacidad de aprendizaje de un niño tan pequeño me parece fascinante.
Hay cosas que, a fuerza de repetirlas y aunque no le hagan ninguna gracia, ya sabe que tiene que hacer. Por ejemplo, cuando volvemos de la guardería hacemos la mitad del camino a casa andando y cuando llegamos a la boca de metro le siento en la silla porque hay que cruzar y hay mucha gente entrando y saliendo. A él le gusta ir libre como el viento, así que los primeros días no había manera de sentarle en la silla al llegar a ese punto, ponía rígida rígida la espalda y berrreaba, pataleaba… Yo aguantaba el tipo con toda la paciencia del mundo, sin reñirle, sin sermonearle porque es muy pequeño y no sirve de gran cosa, pero sin ceder ni un ápice, porque había que sentarse si o si. El caso es que después de varios días repitiéndose la misma escena creo que ya ha aprendido que a esa altura de la calle lo que toca es cochecito y de momento, he conseguido que se siente sin rechistar, como parte de una secuencia de sucesos en la que el paso siguiente es sentarse, bajar la calle, y llegar a casa.
Algo parecido nos ha pasado con el cambio de pañal, llevábamos una temporada de “peleas” en el cambiador, se retorcía, protestaba…. Y yo me las ingeniaba para distraerle con cualquier cosa y conseguir cambiarle, tarea que cada día parecía más difícil. Sin embargo ahora, le digo: “Samu hay que cambiar el pañalote” y el tío sale corriendo a su cuarto y se inclina hacia el cambiador, colaborando en el cambio y dejando que además, sea un momento de juego también…¡¡¡le encantan las cosquillas!!!!
Para otras cosas el proceso sigue abierto, pero me parece que, al menos con mi hijo (y de momento), la repetición y la paciencia son herramientas clave y que como método para eso tan complejo que llaman los pedagogos de “poner límites” va funcionando.
Otra cosa que hemos aprendido a hacer es a tomarnos el yogur solos… Al principio nos poníamos la cara perdidita pero los progresos se notan día a día, cada vez sujetamos mejor la cuchara, acertamos con la boca a la primera y cogemos la cantidad justa del envase, sin pasarnos ni quedarnos cortos….¡¡¡¡Somos unos campeones!!! Eso si, todo con la mano izquierda, la profe me dice que es pronto para saber si es zurdo, pero lo cierto es que tiende a usar más la mano izquierda que la derecha.

1 comentario:

  1. Samu está precioso. He visto las fotos en el parque. Muy guapo, si!
    Paciencia y repetición, tu lo has dicho...son la clave. y con la edad yo le he tenido que añadir algo de chantage, por que si no no había manera de conseguir mis objetivos. Como, si quieres ver dibujos me enseñas los deberes hechos y cosas así. Claro que ahora tiene ya 11 años y convencerlo es más dificil, pero nos entendemos muy bien.
    Espero saberlo hacer muy bien tb con nuestro etiopit@.

    un beso

    ResponderEliminar