jueves, 13 de septiembre de 2012

Nocturno

Estos días casi todas las mamás blogueras a las que sigo están hablando de la vuelta al cole de sus hijos. Unos van contentos, otros resignados, la mayoría no acaba de entender por qué no pueden seguir de vacaciones y otros directamente no pueden reprimir las lágrimas. Cada uno, según su edad, temperamento y su historia, lo expresa a su manera, pero está claro que para todos son días intensos, de nervios, de emoción, días que les dejan extenuados… Y es que no dejo de leer blogs dedicados a niños que acaban dormidos y rendidos a las 9 de la noche, niños que para mi, la verdad, son marcianos, porque mi superamor a las 9 de la noche aún tiene mucha vida por delante, haya estado o no en el cole, nadando, corriendo, pintando, subiendo, bajando…. Él jamás de los jamases se ha dormido a esas horas, ni con 10 meses ni mucho menos ahora que tiene dos años...
Mi hijo es nocturno, diurno y lo que haga falta porque al contrario que a su madre no le hacen falta muchas horas de sueño. El invierno pasado su hora de dormirse (contando con las dos horas de siesta que aún sigue haciendo) eran las 9:30 por lo que la secuencia baño, cena, cuento y dormir no tenía tiempos de por medio. Mientras se dormía Edu preparaba la cena y a las 10 ya estábamos en el sofá, cenados y tranquilos viendo un capítulo de Dexter (vamos por la cuarta temporada).
Mantuvimos ese horario hasta el mes de marzo, cuando adelantamos una hora de los relojes y la rutina de sueño voló por los aires. A partir de ese momento cambiamos las 9:30 por las 10:00-10:30 y no alteramos para nada la hora despertar, ni los día de diario ni los fines de semana. A las 8 como muy muy tarde mi hijo comienza su día con toda la energía del mundo corriendo por sus venas.
Luego llegaron las vacaciones y con la vuelta al cole la semana pasada decidimos cenar nosotros antes de mandarle a dormir porque aunque el niño lo intenta, de verdad que no es cuestión de que no quiera, realmente no tiene sueño, es como pedirle a otro niño que se duerma a las 5 de la tarde… Yo les pregunto en la guardería si le ven cansado (desde luego con nosotros no lo está) y lo que me dicen confirma mi teoría de que mi hijo duerme lo que necesita y que si no se duerme antes no es por tomarnos el pelo sino porque realmente no tiene sueño.
Así que, mientras duerma siesta, me temo que se acabaron las cenitas tranquilas viendo el intermedio. Ahora vemos el intermedio, si, pero la tranquilidad es una tierra aún sin conquistar porque mi superamor, al ver que papá y mamá se sientan a la mesa y no le prestan toda la atención nos obsequia con su mejor despliegue de habilidades: lanzamientos, voces, dame un cachito, agua, cógeme, quejas varias… Durante las dos últimas semanas se repite la misma escena todas las noches, nosotros le hablamos, le ignoramos, intentamos prevenir ofreciéndole alguna actividad antes (como pintar), le preparamos un trozo de fruta para que comparta el “momento cena” con nosotros… buscamos en definitiva la paciencia, la energía y perspicacia suficiente para ser firmes, no peder la calma y ser capaz de mantenerle entretenido y tranquilo mientras cenamos. A veces lo conseguimos, de momento, casi siempre no, así que tenemos dos opciones, una es cenar más tarde (a la que me niego) y otra aguantar el tipo hasta que comprenda que papá y mamá tienen que comer y que las cosas no se consiguen con golpes, llantos o pataletas… Un reto más.
Mientras tanto, la verdad, siento algo de envidia hacia esos padres que las 9 de la noche pueden sentarse, hablar o estar en silencio, tomarse una cerveza con su pareja mirándose a los ojos y no con los sentidos divididos entre él y el niño. Les envidio porque a partir de esa hora a mi ya me va costando ser quien soy.

2 comentarios:

  1. No es por darte envidia, pero Míheret, a las 21.00h está más que dormida. ¿Cómo lo consigo? Nada de siesta, pero claro, olvida montarte en el coche, corre toda la tarde... porque a las 8 tiene que estar cenando...
    Eso sí, un gustazo tener unas horitas por delante para mí-nosotros.

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  2. Mi hijo empezó a dormirse a las 9 cuando quitamos la siesta... si duerme siesta, aunque sea 45 minutos, eso le da pilas para aguantar hasta las 11 o las 12!! Al quitar la siesta solucionamos ese problema...
    Primero lo intenté pero luego se me dormía a las 6 de la tarde, así que esperamos unos meses y volvimos a intentarlo... y funcionó.

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