lunes, 16 de enero de 2012

Duérmete Niño vs Bésame Mucho

Mi niño tiene 17 meses y no se duerme solo, yo estoy con él hasta que se duerme, le canto una canción, le doy un masajito y a los cinco minutos está dormido. Hablando con otros papás parece que dormirse solo es un hito que ya debería haber cumplido “a su edad” y estos papás, cuyos niños por supuesto duermen solos, están muy orgullosos de que sus hijos sean tan buenos. La verdad es que yo disfruto mucho de ese momento madre–hijo de antes de dormirse así que no he intentado hacerlo de otra manera.
Buceando en los foros parece que hay dos doctrinas entorno al sueño de los niños, los defensores del “Duérmete Niño” y los del “Bésame Mucho”. Los primeros son los partidarios de dejar llorar al niño sin atenderle durante unos intervalos de tiempo pautados y señalan como inadecuado acunar o cantar al niño. Los segundos defienden justamente lo contrario, atender al bebé siempre que lo demande bajo la máxima de que un bebé, como un adulto, llora porque tiene hambre, sueño, miedo o simplemente necesita el contacto con sus padres. Leyendo sobre unos y otros me doy cuenta de que soy una madre sin mucho criterio, puesto que me parece que todas las teorías tienen parte de fundamento….
Sin embargo, si tuviera que tomar partido, si se tratase de eso, creo que lo haría por Bésame Mucho, y de hecho creo que es la teoría que llevo a la práctica en mi día a día.
Con muchas dudas, como todas las madres, de cómo concretar las cosas, si estoy segura de que cuando el niño llora hay que darle alguna respuesta, no necesariamente la que él quiera, pero si trasmitirle que le escuchas, que estás ahí.
Por otro lado, si pienso en mi infancia, con muchos más meses de los que tiene mi niño mi padre me acompañaba al cuarto cuando llegaba la hora de acostarse… se sentaba en la cama de mi hermana y estaba allí hasta que me dormía…. Yo me quejaba porque “no sabía dormirme” y le preguntaba cómo tenía que hacerlo. Recuerdo con placer la sensación de estar arropada en mi cama mientras él velaba por mi, la sensación de sentirme querida por mi padre.
Desde ese punto de vista comparto por completo la tesis del Dr González (autor de Bésame Mucho) de que no es lo mismo que el niño empiece a dormir solo porque ya no necesita a sus padres a que lo haga porque sepa que éstos no van a acudir.

¿Cuál es vuestra opinión al respecto? ¿Cuál es la experiencia con vuestros hij@s?

3 comentarios:

  1. Yo creo que cebemos guiarnos por el instinto y aunque aún no tenemos a nuestro peque con nosotros he leído los libros y también prefiero el de bésame mucho. Creo que con cariño se gana mucho más que con la ignorancia. Todos de pequeños hemos tenido miedos y si hay que intentar que desaparezcan los de nuestros hijos qué mejor que acompañándoles cuando lo pasan mal.

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    1. Mi hijo también me necesita para ir a dormir y tenemos la rutina de cuento y se duerme enseguida. Una charla que nos dio una psicóloga especialista en adopción, que no era defensora acerrima de ninguno de los dos, nos comentó que el método del doctor Estivill para los niños adoptados es una tortura, porque ellos han sido abandonados, han llorado y nadie ha vuelto a consolarlos al cabo de 5 minutos, entonces es hacerles recordar esa sensación una y otra vez. En el caso de los hijos biológicos, nunca han tenido que experimentar el abandono, por lo tanto por decirlo de alguna manera, no saben lo que pasa después y se puede pensar que no sienten esa angustia. Personalmente tampoco se lo haría a un hijo biológico, en el fondo es el método que siguen en los orfanatos y claro que funciona, si no le haces caso al niño, claro que al final entenderá que llorar no sirve de nada, pero vaya forma de entenderlo!

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  2. Míheret con sus 4 años y medio, no se duerme sola casi nunca.
    Últimamente en el sofá la cojo como a un bebé y tarda medio minuto en dormirse.
    Si la llevas sola a la cama hay que dejarle la luz encendida y te llama 20 veces, y no la gusta nada.
    ¿Debería dormirse sola? Quizá.
    Cuando llegó a casa sabía dormirse sola. Evidentemente, no conocía otra manera.
    Al mes de estar con nosotros, había que verla como se agarraba a nosotros llorando hasta que se iba relajando. A partir de ese momento nos ha necesitado para dormirse.
    Cada niño tiene sus necesidades, y creo que hay que respetárselas.

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