Anoche fui al cine a ver La Vergüenza.
Es la historia de una adopción frustrada, pero en realidad no me parece una película sobre la adopción. Creo el mismo mensaje se podría haber contado con cualquier otra historia de las de todos los días… Historias en las que el miedo a decir la verdad marca principio, fin y desenlace de las cosas.
Trata del fracaso. Y de que aún peor que el fracaso es la vergüenza a reconocer el fracaso. Incluso más general aún, del miedo a reconocer la verdad, con sus defectos, virtudes, maravillas e imperfecciones. Trata del miedo a tener miedo. De la vergüenza a tener vergüenza. De mentir para ocultar una mentira.
E Igual no debemos de tenerle tanto miedo ni al fracaso ni a la vergüenza. Y no ocultarlos. Cuando era pequeña y por las noches mi madre me arropaba en la cama, me tapaba con las sábanas cuando ella me abrazaba o me besaba porque me daba vergüenza sentirme tan querida… Y no es ningún problema (aunque casi siempre me lo parezca) que la vergüenza sea evidente… de no ser así la felicidad de ser querida y de querer, jamás sería percibida por el otro, en aquel caso mi madre.
Volviendo a la película, el fracaso de esa adopción es la suma de muchos fracasos. El niño es llamado continuamente “conflictivo” pero ya en la primera media hora uno se da cuenta de que no menos conflictivos son los padres adoptivos, la madre biológica e incluso la trabajadora social o psicóloga (no queda claro) que realiza el seguimiento.
Para los que estáis como yo a la espera de vuestro peque no tengáis miedo de ver la película, no duele más que la primera charla en el Instituto del Menor, cuando nos hacen chocar contra la realidad de los niños adoptables. Incluso en algunos momentos de la película vais a sonreír al recordar las preguntas, algunas absurdas e indiscretas, a las que hemos tenido que responder con una sonrisa en la boca. Y lo que nos queda.
….Y dicho esto, para intentar mantener al menos por unas horas la coherencia, aún sabiendo que en adelante dejaré hablar por mí a la vergüenza más de veces de las que quisiera, me propongo, para el día de hoy, decir alguna verdad:
“Créeme cuando te diga que el amor me espanta, que me derrumbo ante un te quiero dulce”
Es la historia de una adopción frustrada, pero en realidad no me parece una película sobre la adopción. Creo el mismo mensaje se podría haber contado con cualquier otra historia de las de todos los días… Historias en las que el miedo a decir la verdad marca principio, fin y desenlace de las cosas.
Trata del fracaso. Y de que aún peor que el fracaso es la vergüenza a reconocer el fracaso. Incluso más general aún, del miedo a reconocer la verdad, con sus defectos, virtudes, maravillas e imperfecciones. Trata del miedo a tener miedo. De la vergüenza a tener vergüenza. De mentir para ocultar una mentira.
E Igual no debemos de tenerle tanto miedo ni al fracaso ni a la vergüenza. Y no ocultarlos. Cuando era pequeña y por las noches mi madre me arropaba en la cama, me tapaba con las sábanas cuando ella me abrazaba o me besaba porque me daba vergüenza sentirme tan querida… Y no es ningún problema (aunque casi siempre me lo parezca) que la vergüenza sea evidente… de no ser así la felicidad de ser querida y de querer, jamás sería percibida por el otro, en aquel caso mi madre.
Volviendo a la película, el fracaso de esa adopción es la suma de muchos fracasos. El niño es llamado continuamente “conflictivo” pero ya en la primera media hora uno se da cuenta de que no menos conflictivos son los padres adoptivos, la madre biológica e incluso la trabajadora social o psicóloga (no queda claro) que realiza el seguimiento.
Para los que estáis como yo a la espera de vuestro peque no tengáis miedo de ver la película, no duele más que la primera charla en el Instituto del Menor, cuando nos hacen chocar contra la realidad de los niños adoptables. Incluso en algunos momentos de la película vais a sonreír al recordar las preguntas, algunas absurdas e indiscretas, a las que hemos tenido que responder con una sonrisa en la boca. Y lo que nos queda.
….Y dicho esto, para intentar mantener al menos por unas horas la coherencia, aún sabiendo que en adelante dejaré hablar por mí a la vergüenza más de veces de las que quisiera, me propongo, para el día de hoy, decir alguna verdad:
“Créeme cuando te diga que el amor me espanta, que me derrumbo ante un te quiero dulce”
Hola!!!!! vi tu direcion de blog en el foro de Etiopia. Te visitare a enudo.
ResponderEliminarTe dejo la mia:
http://caminoaetiopia-bea.blogspot.com/
Beatriz
Hola!! Gracias por compartir tu blog... La dirección del mio es:
ResponderEliminarhttp://caminololoygloria.blogspot.com/
Si no te importa, ya me he apuntado como seguidora!!
Bienvenida a la comunidad blogger, verás como engancha...
Yo le tengo ganas a la película, el problema es que sólo la dan en salas de ciudades importantes y nos pillan lejos, tendremos que esperara a que salga en DVD.
ResponderEliminarLaura.