Esta mañana a Samuel estaba
agotado, tanto que no le ha funcionado el radar, ese que le avisa de que nos
hemos levantado y que por tanto, todo esta ya dispuesto para explorar, correr y
jugar de nuevo…
Sin embargo esta mañana estaba
tan cansado que hemos tenido que levantarle…¡¡¡¡ y da una penita cuando está en
la cuna calentito !!!
Es normal que tuviese tanto sueño
después del fin de semana intenso que hemos tenido, yo misma estaba que hecha
polvo cuando ha sonado el despertador (lástima que a mi si me haya funcionado).
Intenso no solo por la actividad, sino también
por las emociones.
El sábado por la tarde fuimos a
escuchar la charla de Eshetu sobre turismo en familia en Etiopía y el domingo
lo pasamos entero en el Zoo, con los amigos de Abay.
Siempre me emociona reencontrarme
con las familias de Abay porque como dijo Eshetu en su exposición realmente ya
hay, al menos yo lo siento así, una pequeña Etiopía en España. Y a mi me llena
de orgullo sentirme parte de esa Etiopía…
Fue encantador escuchar la historia
de la Reina de
Saba y el Arca de la Alianza
de la voz tranquila de Eshetu mientras Mamush corría con Mitiku por el pasillo
y Yosef decía con su lengua infantil “Etiopía Etiopía” al ver las fotos del
país en la pantalla.
En el Zoo lo pasamos fenomenal. A
Samuel le costó un poquito soltarse de nuestro lado porque le ataca la mamitis
cuando hay mucho alboroto… Pero le encantó el espectáculo de delfines y del león
marino, los pingüinos, y se quedó con ganas de darle de comer a los flamencos.
El elefante, sin embargo, no le impresionó nada de nada, le gustaron mucho más
las palomas que estaban sus pies a las que llamaba, “ pipi, pipi”, como a los
pingüinos. Los dinosaurios le daban miedo y miró atentamente a las jirafas
cuando le dije que eran como nuestra “Señora Jirafa” de peluche (y que me hace
de interlocutora muchas veces cuando tengo que conseguir que se esté quieto
para vestirle o cambiarle el pañal, la llamamos al grito de ¡señora jirafa!
poniéndonos las manos en la boca para amplificar la llamada, y así consigo que
se distraiga con ella y se le olvide por lo que estaba protestando)
Después de la siesta se despertó
más animado y cuando mejor lo pasó fue cuando nos sentamos a tomar café, que
correteó libremente con Mitiku sin perder de vista a los patos. Mitiku, que es
muy cariñoso, intentaba una y otra vez acarciarle y darle besitos (¡¡¡¡ me los
como a bocados!!!) y aunque Mamush no se dejaba al final terminó cediendo y se
dejó querer.
Aunque ahora el niño es muy
pequeño pienso que es muy positivo para él ir a estos encuentros, son una manera de no romper el hilo, de
mantener de manera natural un puente entre Etiopía y España, y en
definitiva hacer menos brusca la transición entre su historia previa a la
adopción y su vida en España. Y por otro lado, también es muy importante para
todos compartir momentos y experiencias con otras familias y otros niños con
historias similares a la nuestra.
Que día tan guay pasasteis en el zoo. Veo muy positivos estos encuentros entre familias, así los peques conocen gente nueva y como dices el puente España Etiopía se mantiene.
ResponderEliminarsaludos
Eih! Cristina, con el blog "reactivado" y yo sin enterarme je,je
ResponderEliminarGuapomel chulapomque he visto en la última,a entrada.
Un abrazo