viernes, 20 de abril de 2012

Rituales y Rutina


 En la teoría los especialistas insisten en la importancia de las rutinas en la crianza de los niños. Y es en la práctica, cuando tienes un niño pequeño en casa, cuando entiendes completamente el significado de la doctrina. A Samuel no es sólo que la rutina le de seguridad y con ello serenidad, también y sobre todo, es que las rutinas le gustan tanto que sonríe de placer cuando lo que sabe que va a pasar, como por arte de magia, ocurre.
Así que sin planearlo tenemos “rituales” para cada cosa (comer, bañarse, salir de casa, ponerse el pijama) y lo mejor de todos ellos es que cada día ocurren como si fuera la primera vez, con la misma curiosidad, con la misma ilusión, como una sorpresa que se repitiese, una y otra vez, sin desgastarse nunca.
Al salir de casa, por ejemplo, cuando Edu o yo le decimos “Samu a la calle”, el busca por la casa a su perro de peluche (llamado guau guau porque no somos muy originales) y lo coloca en la puerta de entrada, siempre en la misma esquina, para despedirse de él diciéndole adiós con la mano. Y este “protocolo se salida” surgió espontáneamente de él, a partir de un día que quería llevarlo a cole y le dije que no podía ser, que mejor le dejábamos en casa, esperándonos al lado de la puerta y pidiéndole que cuidase de la casa hasta que volviésemos. Así que desde entonces, repetimos la salida de aquella mañana cada día: colocamos a guau guau, le decimos adiós y le pedimos que nos espere en la entrada. Es genial.

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