De vez en
cuando hay que hacer alguna travesura con los hijos. Ayer por la tarde, camino
del parque, nos entretuvimos en la
fuente que hay al lado de la escuela. Tiene cinco hermosos chorros de agua que
aparecen y desaparecen cada cierto tiempo. Cuando la fuente está encendida la
saludamos y cuando está apagada le gritamos, como si se tratase de una función
de teatro, “ven agua, ven”.
Ayer sacamos
la pelota, Samuel la tiraba a la fuente y por las ondas de los chorros
enseguida llegaba a los bordes. Entonces mamá la cogía y la lanzaba lejos, él
corría detrás y a su regreso repetíamos el mismo juego una y otra vez.
Se que las
cosas no se tiran a la fuente y sabía que se estaba mojando la camiseta al
coger la pelota llena de agua… pero nos lo estábamos pasando tan bien que pensé
que por una vez tampoco era tan grave ser un poco niña y cometer alguna travesura.
Además ayer hizo un año que recibí la deseada llamada así que fue nuestra
manera de celebrarlo. Hace un año ya teníamos carta del MOWA y el 13 de junio
marcado en letras brillantes como la fecha del segundo juicio.
Un día, cuando Míheret era de la edad de tu peque, también estuvo jugando en una de esas fuentes. Al principio corría rápido cuando comenzaban los chorros, hasta que fue cogiendo confianza y se empapó enterita.
ResponderEliminarMuy didáctico no fue, la verdad, pero de vez en cuando hay que enseñarles también que la vidad se nutre de pequeñas locuras.
Si Merce, eso es lo que quería decir, que de vez en cuando hay que decir SI a las pequeñas locuras. El otro día una madre me decía el típico "es que no se les ocurre nada bueno" y lo que yo pensé es que a veces, a los mayores, a los que no nos parece nada bien...
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