Cuando viajamos a Addis casi toda la ropa que llevaba para Superamor en la maleta resultó quedarle grande... por la fotos y los comentarios de las familias que le conocieron antes que nosotros llegue a la conclusión de que mi hijo era enorme. Sin embargo ahora me pasa justo al contrario, voy a ponerle ropa que me parece de su tamaño y oh sorpresa! esas mangas están cortas, esos pantolones tobilleros....
Creo no, estoy segura de que me resisto a que mi hijo crezca y en ese sentido confieso que me adapto a sus cambios más lentamente que el propio niño. Siento que soy de esas madres que trataran a su hijo como "mi niño" de por vida.
Me cuesta hacerme una idea de que mi bebe ya es un niño. Los cambios en los últimos dos meses han sido bestiales (como diría Superpapa). Estamos a punto de quitarle el pañal (ya lo pide el solito, a veces incluso se despierta seco y en cuanto le sientas en el orinal hace sus cositas rápidamete), desde hace unos días no quiere comer en la trona sino en una silla (con sus cojines de momento hasta que vayamos al pueblo a por la adaptable) y por decisión de Supermamá dentro de un par de meses Samuel va a tener una cama de mayor en una habitación de mayor. Para mi esto último, simbólicamente, me parece lo que marca definitivamente el paso de bebé a niño y por eso me ha costado dar el paso de encargarle los muebles. A veces por las noches le oigo chocar contra los barrotes así que al final no me ha quedado más remedio, como me pasará tantas veces en adelante, de asumir que tenemos que decir adiós a la cuna.... Ufff .... Si pienso en el día que fuimos a por ella al pueblo se saltan las lágrimas.
Para la ocasión la tía Belén le ha hecho a mi niño este cuadro:
A partir de ahora crecen que da miedo. Cuando miro fotos de antes me entra una nostalgia tremenda. ¡Con lo que sufrimos en el tiempo de espera y lo rápido que se pasa una vez que los tenemos aquí!!!
ResponderEliminarCon los niños es lo que pasa, que se nos hacen grandes y no nos damos cuenta. Y cuando te dicen, "yo era mono de pequeño?", pues que le dices, claro que sí. Y todavía lo eres. Pero mi bestiecilla ya tiene 11 años, el flequillo le tapa media cara y ya no quiere salir a todos los recados conmigo, aunque no le queda otra. Ufff, claro que es mono, pero ya es toda una personita con su genio.
ResponderEliminarSolo deciros desde mi perspectiva de 11 años, que aprovechéis a tope todos los días, que pasan volando.
un beso