domingo, 21 de octubre de 2012

El escapista

Cuando fuimos a Etiopía a buscar a mi hijo pasaron cuatro días antes del juicio y por tanto hasta que pudimos llevarle con nosotras (en ese momento erámos mi hermana y yo las que estábamos allí) a la casa de familias. Cuando íbamos a la casa cuna a estar con los niños mi superamor gateaba y gateaba por la colchoneta y fuera de ella...¡¡¡¡no paraba quieto!!!!
Era tan movido que las familias que viajaron antes de nosotros le bautizaron como El Escapista... Todos concluimos entonces que era un niño muy inquieto, ávido de conocer mundo.
Tiempo después, al conocer a mi hijo y verle reaccionar en diferentes situaciones llegué a la conclusión de que mi hijo, en realidad, no se quería escapar de ningún sitio ni mucho menos experimentar cosas nuevas, de que Mamush, cuando salía como loco corriendo por la colchoneta lo hacía buscando a su Hanna, a su cuidadora... Tampoco era casualidad que cuando llegabamos a la casa cuna estuviera siempre encima de Hanna o de Betty, ni que en la casa de familias fuese el único que no podía estar un segundo solo sentado en la alfombra de juegos.
Mi chico pequeño, mi amor, el escapista, por su historia, por su temperamento, por como se ha ido enlazando lo primero con lo segundo en sus dos primeros años de vida ha sido y es un niño que necesita mucho contacto físico, tenernos cerca, que le da respeto -miedo- lo desconocido, que como dicen sus profes, analiza, observa, se distancia, hasta que no está completamente seguro de lo que hace. 
Es algo, como ya he comentado en otras entradas, que necesitamos trabajar, respetando sus rítmos y al mismo tiempo demostrándole con la experiencia que no pasa nada, que estaremos con él para siempre,  cuidándole, mimándole, a su lado en todas las cosas, ayudándole, enseñándole, comprendiéndole.
Hay niños no adoptados que tienen el mismo comportamiento y niños adoptados que no tienen estos miedos, pero yo si creo que hay una relación entre ambas cosas. Y en cualquier caso, aunque fuese solo cuestión de temperamento, si que creo que su historia previa debe condicionar la manera en que nosotros, su familia, tratamos estos miedos, al fin y al cabo, su experiencia hasta la fecha es que las madres, las cuidadoras, si desaparecen de su vida.

2 comentarios:

  1. ¡Cómo entiendo a tu peque!
    Míheret aún se sigue escondiendo detrás de nosotros, quizá un poco por hacer el tonto, porque ya va siendo mayorcita, pero bueno, ahí está.

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