viernes, 1 de marzo de 2013

Visita a Mabuni


Aunque seguimos yendo a matronatación todos los martes Superamor también va a la piscina con sus amigos de la guardería. La verdad es que ya no le hago falta dentro del agua pero me lo paso tan bien que me resisto a cambiarle a la clase de mayores, al final no se trata de nadar, es una actividad que compartimos los dos y que los dos disfrutamos juntos. No es que esté empecinada en que aprenda a nadar, es que decidí mantener las dos clases porque al niño le gusta mucho el agua, además, aunque las dos actividades ocurran en una piscina en realidad son actividades diferentes. Salir de la guardería un día a la semana, ir todos juntos al autobús del señor Manuel (hecho que casi casi le gusta más que la piscina en si) es una manera de acostumbrarle a las novedades y por otro lado exige de ellos unas cuantas reglas añadidas. Ir todos en fila agarrados de la mano, levantar los brazos en el autobús para ponerse el cinturón, subir y bajar respetando un orden, saludar y despedirse del señor Manuel, guardar la propia ropa en la mochila, esperar el turno de tirarse al agua o de subirse a la colchoneta y estar en el agua solo, sin la mirada constante de mamá. La semana pasada la guardería organizó la jornada de puertas en la escuela de Natación y todos lo padres pudimos ir a ver a nuestro pequeños pececitos. La verdad, me quedé impresionada del comportamiento de todos los niños en general y del mío en particular. Pensaba que al vernos iban a querer acercarse a nosotros, que alguno lloraría, que como poco se revolucionarían y a las monitoras les costaría dar su clase normalmente pero….¡¡¡ no ocurrió nada de eso!!!! Entramos y aunque estábamos a un metro del bordillo los niños, que ya estaban en el agua, se limitaron a saludar y a seguir con su clase como si nada….¡¡¡¡ increíble!!!! Y cuando salimos lo mismo, nos dijeron adiós con la sonrisa en la boca sin modificar para nada su rutina de tirarse por un extremo e ir nadando hasta el contrario. Desde Mabuni me fui al trabajo sin podérmelo creer… Un diez para las monitoras, otro para las educadoras de Caracol y sobre todo para los niños. Me siento muy orgullosa de mi hijo.

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