“La capacidad para proseguir y persistir en el aprendizaje, organizar el propio aprendizaje, lo que conlleva realizar un control eficaz del tiempo y la información, individual y grupalmente. Esta competencia incluye la conciencia de las necesidades y procesos del propio aprendizaje, la identificación de las oportunidades disponibles, la habilidad para superar los obstáculos con el fin de aprender con éxito. Incluye obtener, procesar y asimilar nuevos conocimientos y habilidades así como la búsqueda y utilización de una guía. Aprender a aprender significa que los estudiantes se comprometan a construir su conocimiento a partir de sus aprendizajes y experiencias vitales anteriores con el fin reutilizar y aplicar el conocimiento y las habilidades en una variedad de contextos: en casa, en el trabajo, en la educación y la instrucción. En la competencia de la persona son cruciales la motivación y la confianza.”
En el “informe fin de curso” nos han dicho muchas cosas buenas del niño. Me ha encantado leer el informe de la pedagoga porque refleja perfectamente su personalidad. Alegre, cariñoso, participativo, sociable y dependiente. Dependiente quiere decir que es curioso, que le gusta explorar, pero que puede dejar aparcado todo esto si no hay nadie a su lado. Él necesita el contacto, necesita observar y estar seguro. Necesita siempre siempre a otro ser humano cerca, si es mamá, mejor.
Aunque empieza a revelarse con algún que otro “yo sólo mamá” es verdad, como literalmente me han dicho sus educadoras, que si por el fuera se lo harían todo. Puede que eso sea en parte culpa mía, que he estirado y estirado el bebé que fue más de la cuenta, quizás también ha sido culpa de las circunstancias, porque empezó a ser un verdadero bebé cuando ya casi tenía un año. Igual simplemente es así y hay que insistirle más en que debe intentar hacer las cosas, aunque no le salgan bien a la primera. Igual no es incompatible respetar su ritmo y al mismo tiempo echarle un poquito de aderezo a su carrera. Igual, igual, igual……
Es por esta actitud remolona suya que me han enfatizado mucho en que le brindemos muchas oportunidades para aprender a aprender, a través de cuentos, teatros, conciertos, exposiciones, actividades variadas que desborden el cuenco de su curiosidad. Intensificar y diversificar la estimulación para que adquiera esa competencia mágica de aprender a aprender, de querer conocer y comprender el mundo.
Esto tiene todo el sentido del mundo, por supuesto, sin embargo, al pensar sobre ello y por esas asociaciones raras que hago a veces, me vinieron a la cabeza los comentarios de unos abuelos de la ECAI que estuvieron como voluntarios en la casa de transición. Él era maestro y tras varias experiencias en el tercer mundo comentaba la impresión que le causaban las desbordantes ganas de aprender de quienes no tienen nada…
Aprender a aprender con el teatro, con los cuentos, con los juegos, puzzles, cartulinas y colores, pintura de dedos, plastilina, gomets, cartas, peluches, jugando a los fruteros, a los médicos, en exposiciones, en la piscina, en conciertos, de excusión en la playa, en el campo, montado en la moto, o en la bici, haciendo carreras de coches… ¿de verdad el deseo de aprender reside en todas estas cosas? ¿no será algo, más bien, anterior a ello? ¿no tendrá que ver con ir despacio y no tenerlo todo tan a mano y al mismo tiempo? ¿no tendrá que ver con dejarles crecer sin esperar tantas cosas de ellos?
Muy buena reflexión, no me lo había planteado así. Quizá aprender a aprender sea un poco intermedio entre estimularles y dejarles ser a su manera y ritmo.
ResponderEliminarMe alegro de las buenas "notas" de tu hijo.
Un beso