viernes, 13 de septiembre de 2013

Volando como las mariposas


Decía en la entrada anterior que mi hijo me sorprende cada día. Es así hasta tal punto que esta semana me ha dado toda una lección con el inicio en su andadura en el nuevo colegio. La lección de que mi hijo es mucho más maduro de lo que creo.

Me echaría todas las flores del mundo diciendo que el éxito se debe a que en casa le hemos preparado a las mil maravillas para este momento, pero la verdad es que para ser justos toda la gloria pertenece a los niños. Decantarnos por un colegio en el barrio, en un entorno que conoce y con compañeros que conoce ha sido un acierto, aunque el centro en si no sea el ideal en todos los aspectos.

Se me saltan las lágrimas de emoción al ver a mi niño, cada mañana, subir la rampa del colegio de la mano de su amigo Quique. De ver como cada día se dirigen a la puerta al ver que se abre y entran con decisión, con la mano del amigo en una mano y la bolsa de la merienda en la otra. Con el baby nuevo, que aún les queda largo, y los zapatos de colegio recién estrenados

Y si la entrada es buena ni en la mejor de mis fantasías podía imaginar la alegría de verle salir tan contento, entusiasmado porque su colegio tiene un parque, porque el parque tiene casas y porque las casas tienen ventanas. Me encanta verle en el patio a la salida, respetando la fila y sin moverse del sitio hasta que Carlos, su profesor, menciona su nombre.

Me produce tanta satisfacción que desearía, como le digo a él que ocurre, que un pajarito me fuera contando lo que va haciendo durante la mañana, y poder observar, por un agujerito, como se hace mayor cada segundo que pasa.

Luego, de camino a casa, suele preguntarme ¿te gusta mi trabajo mamá?... Yo le digo que me encanta su trabajo, que la clase de las mariposas es la mejor porque Carlos es un mago de los que tiene capa y conoce más juegos que papá y mamá juntos. En casa, orgulloso, me pide las alas de mariposa que hicimos para la ocasión y de vez en cuando se convence a si mismo de lo maravillosos que es su cole afirmando que “mi trabajo es bonito mamá”….

Me lo como a besos desde los dedos del pié al último caracolillo de su cabeza.



1 comentario:

  1. Es muy emotivo verlos entrar al cole en sus primeros días. Ese baby que le queda largo, verás que rápido se queda pequeñito. Se nos pasa volando, así que hay que disfrutar cada momento. Ojalá si que les pudiéramos ver por un agujerito y disfrutarlos a tope!

    un abrazo

    ResponderEliminar