viernes, 30 de noviembre de 2012

El parque me sube la autoestima

Lo único que puedes hacer en el parque si no quieres morir de aburrimiento es, al menos mientras ellos te dejen, jugar…Y por lo general, cuando son pequeños, les gusta que un adulto participe del juego.
Para exprimir al máximo los días de sol durante todo el otoño no hemos pasado por casa a la salida de la guardería. Le llevo la merienda y nos quedamos en el parquecito hasta que empieza a refrescar.
No hay casi niños hasta que salen del cole y casi siempre coincidimos los mismos. Samu suele ser el más pequeño y los mayores (niños de 4-5 años) siempre me dan conversación preguntándome cuántos años tiene, cómo se llama…. Como también les pregunto yo a ellos e intento que mi hijo participe (por aquello de su timidez) a veces se juntan tres o cuatro a mi alrededor, casi peleándose por tener mi atención. Me enseñan como se tiran por el tobogán, cómo saltan a la pata coja, me dicen el nombre de sus mejores amigos, en qué curso están, cómo se llama su profesora…. Yo disfruto tanto como ellos con esas conversaciones y me siento muy halagada porque en esos momentos me da por pensar que en todo el día a ningún adulto le he despertado tanto interés como a esos niños a los que nunca he visto. Y eso, por qué no decirlo, me sube la autoestima.
La semana pasada por ejemplo Daniela me regaló una flor cuando se fue con su madre y Alejandro me preguntó si volvería hoy al parque a jugar con él…
Estas tarde de parque me ha traído a la cabeza otras tardes felices, cuando mis sobrinos eran pequeños y bajaba con ellos a la piscina del pueblo, esos primeros momentos de mundo infantil en los que empecé a tener muy claro que si algo quería en la vida era ser mamá. Y aquí estoy, más feliz que una perdiz.

1 comentario:

  1. Me imagino a todos esos niños a tu alrededor y me parece que los pobres necesitaban que les hicieran algo de caso. Los peques saben quien es de buena pasta, y les hace caso de verdad.

    un abrazo

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