viernes, 30 de noviembre de 2012

Una pregunta antigua

¿Cómo es posible separar lo que ocurre dentro de lo que ocurre fuera?. Pues de ninguna manera, simplemente no se puede.
A veces surge una idea y de repente te parece que todo lo que ocurre a tu alrededor de confabula para alimentar esa idea, para hacerla crecer, darle forma, operativizarla. Otras veces ocurre justamente lo contrario, y es ese mismo entorno el encargado de maniatar nuestras ideas. Mientras tanto, nuestra mirada permanece atenta, dispuesta a encontrar cualquier pequeña pista que confirme lo que más nos interesa, que nos conduzca precisamente dónde queremos llegar.
¿Y qué es lo que hay últimamente a mi alrededor? ¿Qué es lo que yo veo y conecto rápidamente con mi propia historia, con mis propios deseos?. Nacimientos, estoy rodeada de nacimientos.
Sin ir más lejos una compañera de trabajo está embarazada de siete meses, mi vecina acaba de ser mamá y una pareja conocida tienen a un retoño recién nacido por vientre de alquiler. A esto le acompañan conversaciones y conversaciones que me conducen a un camino que ya conozco, que ya he transitado antes.
Esta mañana en el desayuno de trabajo mis compañeras hablaban de embarazos y partos. Luego, en un encuentro casual una de ellas me ha preguntado si a mi esas conversaciones me hacían sentir mal. ¿Cómo explicarle que lo que me hace sentir mal es su pregunta?.
No, no me hace sentir mal, los embarazos y partos desaparecieron de mi historia antes de que supiera si quería o no ser madre, cuando era prácticamente una adolescente. Cuando en los cursos preadoptivos nos pidieron hacer una lista de diferencias entre la maternidad adoptiva y la biológica ni siquiera mencioné nada de eso, de lo descartado que estaba. Y lo sigue estando, no existe duelo por el hijo biológico porque nunca he pensado en el hijo biológico, simplemente es peligroso, no es posible.
Pero si hay duelo por el hijo, así de manera mucho más abstracta. Y aún si tener del todo claro si quiero o no tener más hijos esto destapa una pregunta antigua: de quererlo, de desear se madre de nuevo ¿por qué yo? ¿por qué a mí ha de serme tal difícil?

1 comentario:

  1. Si, a mi también me ha pasado eso de que me tengan en cuenta cuando se habla de embarazos. En mi caso ya tengo a mi hijo bio de 11 años, y una compañera se quedó embarazada cuando pensó que si me lo decía me haría daño. Que chorrada, por qué? si yo ya era madre. Es que al estar buscando otro hijo, se sentía como si me hubiera adelantado. Cuanta tontería!!!! Yo ya tenía uno, pero el no quererlo decir por mi, me molestó mucho más.

    Realmente, cuando lo ves en la distancia, no importa como vengan los hijos. El amor hace posible todo lo demás.

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