Lo bueno de este invierno largo, de esta sucesión agotadora de días grises, es que obliga a buscar nuevas alternativas de ocio para los niños.
En esta búsqueda hemos encontrado una pequeña sala, en el barrio de Lavapiés, que ofrece teatro para bebés.
Los beneficios para los niños de estos espectáculos son muchos en términos de estimulación, pero quizás todos ellos se desprenden, más que del show en si, del hecho hacer algo juntos, de anticipar la sorpresa desde el día anterior, con un poco de teatro casero también, de desplazarse a otro barrio diferente, controlando al conductor de metro a través de la ventanilla del vagón y recorrer calles nuevas, más estrechas y pobladas que las nuestras, de vivir, en definitiva, una mañana de domingo distinta, divertida, reciclando esta interminable lluvia en una nueva aventura.

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