Ya hace mucho tiempo que mi hijo se reconoce físicamente y que reconoce parecidos a él a otros niños de Raza Negra. Por ejemplo, hace un año si veía a un niño negro en la televisión lo señalaba diciendo "Samuel".
Ahora el lenguaje le ha permitido ir un paso más y empezar a "conversar" con nosotros de "Ser igual" "No ser igual" "Ser parecido" "Ser marrón".
Samuel dice de si mismo que es marrón.
Yo le explico que él es de Raza Negra porque nació en Etiopía y que allí casi todas las personas tienen la piel de color marrón. Digo marrón para que el entienda, pero la asocio a negro, que es el nombre de su raza. Del mismo modo le digo que mi piel es color vainilla (y a veces rosa) y que soy de Raza Blanca.
Samuel es muy pequeño y no sabe que es eso de las razas, pero si sabe que el es de color marrón y mamá no, ni papá, ni los amigos.
El sábado, comprando fresas, le dijo al frutero "tú también eres marrón".... Y dos días antes caminando por la calle me dijo señalando a otro hombre "mamá, ese señoro es marrón como Samuel"... Y siempre usando un tono de sorpresa, de alegría, de curiosidad... Le gusta descubrir el color de su piel en otros.
Mi hijo reconoce con curiosidad infantil que nuestras pieles son iguales pero de diferente color...
En su curiosidad empiezan a gestarse preguntas que me preparo a responder.
No sin cierto vértigo tengo la sensación de que apenas está empezando la adopción de mi hijo.

Martín también se ve marrón. Reconoce perfectamente los colores ya un día, muy de pasada, lo llegó a verbalizar. Mi idea, efectivamente es hablar de la diferencia entre ser marrón y llamarse raza negra y ser rosáceo y que te digan blanco. La cuestión va a ser, ya lo sabes, prepararse para cuando le digan negro. Más vale estar preparados. Como bien dices, ésto no ha hecho más que arrancar. Y nosotros, por cierto, estamos a 3 minutos de celebrar ¡¡¡nuestro segundo aniversario!!!
ResponderEliminarYo le repito una y mil veces lo bonita, suave y maravillosa que es su piel.... Y le doy besos por todo el cuerpo... Por eso de momento el se siente más feliz que una perdiz siendo "marrón". Por otro lado, sabiendo que en algún momento de su vida le dirán negro con tono despectivo, me voy adelantando y a veces le digo "mi negro precioso" para que lo asocie a cosas buenas. En cualquier caso hay que empezar a trabajar el tema...
EliminarHola,
ResponderEliminarNo sabía que seguías con tu blog, me lo apunto y me hago seguidora ;-)
Yo ya he tenido la triste experiencia de que llamaran a mi hija negra en tono despectivo y la inquietante de que una niña de su clase le diga que se bañe a ver si se vuelve blanca. Poco a poco parece que ella acepta que el color carne no es el de los "blancos" (me lo repite mucho, "no soy de color carne") pero esto no ha hecho más que empezar. Espero estar a la altura para reforzar su autoestima en este sentido y conseguir que se quiera como es. ¡Cuánto nos queda por delante!
Un beso
Hola Bego,
EliminarSi, yo también volví a la blogosfera y estoy contenta por eso, me cuesta sacar tiempo pero poco a poco lo voy logrando. Me anima leer vuestras entradas, me dan ideas, me generan inquietudes.
Nuestras experiencias con Samuel de momento no han pasado de la curiosidad, de su curiosidad como cuento en la entrada y la de los otros niños, ya sabes, en el parque le miran, algunos le quieren tocar... Cosas que me pueden gustar más o menos (el pobre debe de estar cansado de que todo el mundo le toque el pelo) pero que entiendo como normales, naturales.
Al otro tipo de experiencias, las negativas, las racistas... Mucho me temo que nos tenemos que ir preparando. Y comparto contigo lo importante que es adelantarse reforzando muchísimo su autoestima en ese sentido. Como le decía a Chiquinina aprovecho cualquier situación para insistirle sobre lo maravillosa que es su piel, cuando le baño, cuando le echo crema...