Estos días estamos reviviendo
esos primeros días con Mamush…
Se ha cumplido un año del primer
juicio, un año que fuimos al pueblo a por la cuna y pintamos de azul su
habitación, un año de los nervios, de las maletas, de la lista casi
interminable de cosas que no podíamos dejarnos en Madrid.
Salimos tal día como hoy, a la
hora de la comida. Mi hermana mayor me acercó al aeropuerto donde nos reunimos con
las otras familias y Sonia, que viajaba conmigo esas dos primeras semanas.
Entre las dos llevábamos tres maletas, la sillita del niño y mucha emoción…
Cuando al salir cerré la puerta de casa y pensé que cuando volviera a entrar
sería con el niño en brazos no podía creerlo.
Volábamos vía Frankfurt donde
teníamos que hacer una escala de seis horas hasta embarcar rumbo a Addis Abeba.
Salimos con retraso por lo que al llegar al Frankfurt tuvimos que dar unas
cuantas vueltas para poder aterrizar, dimos tantas vueltas que al cabo de un
rato el piloto nos comunicó que por falta de combustible teníamos que volar
hasta Colonia a repostar…¡toda una aventura! De Colonia regresamos a Frankfurt sin salir del avión
pero como mucho miedo en el cuerpo porque entre unas cosas y otras las seis
horas de escala se nos había esfumado y teníamos, literalmente, los minutos contados.
A partir de ahí toda la mala
suerte de la tarde se nos puso a favor y llegamos a los mostradores justo antes
de que cerraran. A continuación, sin tiempo casi a ponernos nerviosos, corrimos
hasta embarcar.
Ya en el vuelo, nos relajamos,
contentos por estar ya tan cerca de los niños.
አማርኛ = Amariña
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