jueves, 13 de marzo de 2014

Psicología del desarrollo II

Ya a principio de este curso os hablé de esta asignatura Psicología del desarrollo I. Es fácil de leer, cercana a mi vida cotidiana e interesante, pero como pasa con casi todas las asignaturas de los primeros años de una carrera, es tan general que no termina de profundizar en ningún tema. Se completarán en Psicología del desarrollo II, en Psicología de la Eduación, Alteraciones del desarrollo etc…
A veces siento rabia por no poder dedicarle mas tiempo, sobre todo cuando las asignaturas me gustan, me limito a la bibliografía básica que la UNED propone para el examen y poco más… Se quedan sin explorar artículos, materiales multimedia y una lista demasiado larga de documentación que el aula virtual pone a disposición de los alumnos.
Sin embargo, si algo tiene de bueno la carrera de psicología (que ahora se llama grado) es que junto al aula virtual existe un aula real e inmensa que es la propia vida. Gratuita, siempre dispuesta, interminable, fuente inagotable de estudio.
Me gusta, ahora que ha llegado el buen tiempo y pasamos la tarde entera en el parque, observar las relaciones entre los padres y los hijos. Busco la asociación entre lo que el padre dice y el hijo hace, y a la inversa, me apunto las buenas ideas… Comparo la agilidad con la que un niño de dos años sube por la escalera del tobogán con la de un niño de tres y su evolución en el lenguaje respecto a los últimos días de parque de otoño, justo antes Navidad. Aprendo de mi propia interacción con otros niños distintos a mi hijo, de la misma edad pero con otra forma de ser. Observo lo compleja que es la educación de los niños.
I


En las breves alusiones a la educación de los niños que he estudiado hasta el momento, varios autores hablan de cuatro estilos educativos resultado de la combinación de dos dimensiones, control/exigencia y afecto/apoyo empático. Así, un nivel alto de control sobre la conducta del niño pero en un ambiente poco afectivo correspondería a un estilo educativo autoritario mientras que en el polo opuesto,  un nivel alto de afectividad en ausencia de normas serían las características de un estilo permisivo. Claramente, el estilo idóneo pertenece a aquellos padres que no bajan la guardia en la exigencia pero lo hacen de manera afectiva, explicando y razonando las reglas.


Obviamente, la elección de una estrategia educativa u otra afecta al desarrollo, autoestima y conducta del menor. En los hogares autoritarios los niños son más dependientes y poco asertivos y presentan problemas para encontrar su propia identidad al llegar la adolescencia. En los hogares permisivos, por el contario, los niños son rebeldes, caprichosos e impulsivos.

A esta clasificación además, hay que añadirle el famosos “cada niño es un mundo, lo que funciona con A no me sirve para nada con B” Y es que, por otro lado, está el temperamento del niño, formándose en continua interacción entre sus predisposiciones genéticas y la moderación que recibe de sus educadores. Asimismo, en el otro sentido, el temperamento del niño determina la estrategia educativa de sus padres. Y es imposible separar una cosa de la otra, se influyen mutuamente. Un niño fácil y tranquilo facilitará un estilo democrático mientras que un niño complicado lo dificultará. Del mismo modo, con el mismo niño, será más fácil negociar el menú de la cena que la hora de irse a la cama o al revés.. Son muchos los componentes que integran la receta.

Por eso, descartando los extremos, no creo que exista un estilo educativo cien por cien bueno y efectivo que nos lleve a con certeza a formar seres humanes seguros y competentes. Creo que uno, como padre, tiene que situarse en algún punto de esa gráfica, en unas coordenadas determinadas de control y afecto. Y que esa elección, además, es como las finanzas, que requiere replanteamiento diarios, dependientes del niño, del contexto,  etc…  Que como en todas las relaciones humanas se trata de buscar el punto de ajuste, ese lugar de bendito equilibrio que es nuestro muchas veces y otras se nos escapa. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario