lunes, 10 de marzo de 2014

Tecnología punta para aliviar el sufrimiento

“Las habilidades de comunicación, así como la validación de las biografías, constituyen la tecnología punta para aliviar el sufrimiento de las personas”

 Ramón Bayés

A todos nos ha pasado alguna vez. A veces por cosas trascendentales, otras veces por problemas que con el paso del tiempo nos dan la risa.

Pero a veces ocurre que sintiéndonos infinitamente tristes, asustados, enfadados o preocupados buscamos en alivio en alguien que, sencillamente, no nos entiende. Y al no entendernos no puede escucharnos, ni ayudarnos, ni acompañarnos en ese momento de crisis. Frases del tipo, “no es para tanto” “no se por qué te pones así” o incluso un cambio de conversación de tus problemas a los suyos…”peor es lo mío que….” Son la llave que cierra a cal y canto todos los canales de comunicación. Y entonces aterriza en nuestra espalda la peor amiga del hombre, esa que un antiguo compañero llamaba la soledad acompañada.

Luego no es fácil librarse de ella, porque decidimos callar, tragar, aislarnos.


Hace unos meses que estuve en taller sobre adopción y racismo. Me gustó mucho porque casi toda la sesión trató sobre aspectos prácticos, basándonos en situaciones concretas que habían vivido otras familias e intentando dar respuestas diferentes a esas situaciones, imaginándonos cómo nos sentiríamos, cómo reaccionaríamos. Fue interesante escuchar otros puntos de vista y de vez en cuando me resulta necesario compartir inquietudes  con otros padres adoptivos.


Si algo saqué en claro del taller, al hilo de la cita inicial, es que si de verdad queremos ayudar a alguien que sufre (en este caso un niño que padece racismo en su entorno) lo primero y más importante es recoger su sentimiento, validarlo con frases del tipo “entiendo que debe ser muy duro….” “debes de estar pasándolo mal…” y trabajar desde ahí ese dolor. Restando importancia a su sufrimiento, este fundado o no, sólo conseguimos que esa persona se aleje emocionalmente de nosotros, no que deje de padecer. 

2 comentarios:

  1. hola! te he encontrado no sé a través de que otro blog.
    A mi lo que me gustaría, además de darle el apoyo necesario y que confiara en mi y en su padre para compartir estos problemas tan sensibles, es enseñarle a enfocarlos con humor. Me gustaría que aprendiera no solo a saber con humor de las posibles situaciones en las que se vea, a que ella misma se lo tomara con humor. Pero ni su padre ni yo somos de salidas rápidas y graciosas. No se si eso se podrá aprender.
    Van a hacer un taller en Mundiadopta, a ver si podemos ir y aprendemos algo.

    Te enlazo a mi blog para seguirte. (http://proximaestacionaddisabeba.blogspot.com.es/)
    Un saludo!

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  2. Te entiendo, yo también creo que hay que saber reírse de los problemas.... Especialmente si el problema es de los otros (los racistas) aunque lo padezcamos nosotros... Pero me ocurrre lo mismo que a ti, no soy de respuesta rápida, más bien al contrario, de hecho me apunté al taller precisamente porque tengo la sensación de que no siempre se reaccionar.
    Seguro que el taller os aporta muchas cosas, experiencias similares, la seguridad de que lo estais haciendo bien (por eso vais al taller) y que no hay un solo tipo de respuesta válido para conseguir nuestro objetivo, cada uno tiene que elegir la que le haga sentir más cómodo.
    Y si, yo creo que a base de que siempre te sucedan las mismas cosas si que se aprende a reaccionar.
    Gracias por escribir, me pasaré por tu blog
    Besos

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