Ayer hizo un año que llegamos a casa. Aterrizamos a la hora de la comida, y la tía, que había venido a recibirnos con la abuela, nos llevó a casa. El viaje fue largo pero estuviste dormido y tranquilo todo el tiempo. No te asustó la gente, ni los pasillos de los aeropuertos (volvimos por Roma) ni el ruido del avión. Tampoco el calor y la sequedad de Madrid en verano.
La salida de Addis la noche anterior fue caótica y estresante. Dos horas antes de que nos viniesen a buscar, cuando estábamos en el momento del baño, las cenas, y guardando las últimas cosas en las maletas se fue la luz, algo muy frecuente en Etiopía. Se fue y no había vuelto cuando nos marchamos… así que lo dejamos todo, sobre todo la cocina, de aquella manera…
Birtukam nos vino a buscar con dos furgonetas pequeñas a las 10 de la noche. Éramos cinco familias con una media de 3-4 bultos grandes cada una así que fue digno de “qué apostamos” el ubicarnos en los coches, que eran pequeños y bastante viejos. Salimos con retraso de la casa y cuando por fin conseguimos arrancar tuvimos la “mala suerte” de que nuestra furgoneta, al dar marcha atrás, se golpeó con el bordillo. Si ya estaba en un estado regular, la rematamos. El pobre conductor, alentado por Birtukam, quiso seguir adelante pero aquello sonaba fatal y nosotros, que íbamos con los niños en brazos, quisimos parar. El conductor sacó las herramientas pero como íbamos justos de tiempo y Birtukam tampoco reaccionaba las familias empezamos a bajar las cosas y a parar a taxis. Toda una aventura de última hora.
Llegar, llegamos, agotados por completo de las últimas tres horas de correr de una lado para otro, de subir y bajar maletas, de ir todo el rato con el tiempo justo para salir, para facturar, para coger el avión….
En casa nos esperaba la comida que nos había preparado la abuela y en tu cuna los peluches pingüi y guagua, a los que adoras, que fueron de los primos cuando eran pequeños y la tía los había traído para ti.
Por la tarde vinieron los abuelos y la prima, que estaba deseando conocerte y jugar contigo. Fue un día agotador, pero emocionante, tierno, inolvidable y sobre todo, muy muy feliz.
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