Ya nos habíamos cruzado varias veces por el barrio pero nunca, hasta ayer, habíamos hablado.
Volvíamos de hacerle el pasaporte al niño (que por cierto, se portó fenomenal, y eso que la maquinita no quería coger su huella y hubo que insistir varias veces) y nos sentamos, como casi todas las tardes, en las terracitas del barrio. Nuestro niño estaba sentado en la silla con su Acuarius de Naranja pero Habtamu correteaba de acá para allá tocando esto, golpeando lo otro…. Su padre iba detrás y cuando pasaron al lado de nuestra mesa, Edu, que es mil veces más hábil que yo para estas cosas, inició la conversación.
Ellos vinieron de Etiopía en octubre y los niños, aunque ahora tres meses se notan mucho, son prácticamente de la misma edad.
Qué cosas, qué magia de hada madrina, cómo se va creando el sentido de las cosas, cómo va cuadrando todo para que lo que parecía imposible (desde tan lejos y han ido a parar a la misma manzana…) ocurra de manera tan natural.
Siempre me impresionaron especialmente este tipo de casualidades, cuando a veces no son más que eso, casualidades. En nuestra mano esta, y no en las cosas en si, dotarlas o no de cierta fantasía, pero mi experiencia en la adopción, y lo que he encontrado al tirar del hilo de la adopción de mi hijo, me ha dejado tan perpleja que ahora tengo todas las fantasías del mundo sobre el sentido de la vida.
Cambiando bruscamente de tema. Ayer fue el último día de colegio de superamor…¡¡¡pasamos de curso!!!... Fuimos a buscarle los dos y fue un momento feliz, lleno de orgullo. Se me saltaban las lágrimas (mi relación con el llanto daría para unas cuantas entradas porque lloro prácticamente en cualquier situación) al agradecer a todas las profesoras del Caracol su dedicación, su cariño, su simpatía, su papel tan importante, en definitiva, en este primer año de escuela de nuestro hijo.
Y volviendo al tema de Habtamu una anécdota graciosa…. El niño golpeaba las persianas de una tienda cerrada, como le gusta hacer a superamor a veces, y Samuel le miraba y con el dedo le decía “no, no, no”… Vamos , que a mi no me engaña más con eso de que es pequeño, que se entera perfectamente de todo lo que no se puede hacer y de lo que si debe hacerse.
Así que tenéis vecinitos de Etiopía, eh? Que casualidad más guay!
ResponderEliminarSeguro que este año de curso le ha ido genial, y el que viene todavía mejor, ya verás!
un abrazo
Habtamu=que almacena riqueza
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