lunes, 23 de julio de 2012

Plan 1.0 versión 0.0

Confieso que el blog, a día de hoy, no es una imagen realista de nuestra vida. Por un lado, al ser público, está sometido a una minuciosa labor de filtrado que deja en la intimidad información personal, fotos de otros niños, conversaciones privadas, datos en definitiva que prefiero, quiero, debo, mantener controlados. Por otro lado, para mantener a salvo mi autoestima, me guardo también para casa los pecadillos familiares, esas cosas que mamá, papá y superamor no hacer tan bien como les gustaría…

Sin embargo, por hoy, voy a saltarme el código de mami para contaros que estoy cansada, agobiada y falta de vacaciones. Es la tercera semana sin Edu en casa y echo de menos alguien con quien comentar en tiempo real los avatares del día a día… Por su parte el niño también nota su ausencia en casa y eso afecta a su comportamiento, está más desafiante, más preocupado en “tenerme en sus manos” para asegurarse de que al menos yo, me quedo en casa…. ¿Y dónde chiquitín, dónde va a ir mamá sin ti????
Como comentaba en la anterior entrada el enano se acerca peligrosamente a los dos años, a esa edad en que descubren que son seres independientes y que pueden elegir y decidir qué hacer… Difícil momento…. Ya no es un bebé pero tampoco tiene conquistada la madurez de un niño, hay que poner límites sin gritar pero al mismo tiempo es demasiado pequeño para entender ningún discurso sobre los motivos por los que, digamos por ejemplo, la comida no se tira al suelo. Así que me repito, una y otra vez la pregunta del millón….. ¿¿¿¿cómo poner límites, cómo exactamente????
La respuesta es obvia, exactamente no se hace de ninguna manera, quiero decir, que no hay una receta infalible para que los niños obedezcan y de repente, como por arte de magia se comporten como adultos educados y respetuosos. No son adultos, están siendo educados y el respeto es un concepto demasiado abstracto para un niño que aún no ha cumplido los dos años. Además lo que un día funciona al siguiente da lugar a un berrinche o lo que vale para comer no vale para dormir. Así son las cosas.
Por otro lado, como soy de esas personas que para bien o para mal se comen bastante la cabeza y tampoco me conformo con los “así son las cosas” a secas, no puedo evitar preguntarme, cuando el niño lleva dos días que protesta por todo, que llora por todo, que todo le molesta, si no estaré haciendo las cosas rematadamente mal. Alguien me dijo una vez que no hay peor madre que la que quiere ser perfecta, y como el perfeccionismo es uno de mis defectos pues…..
Buscando respuestas por Internet he estado leyendo cosas sobre métodos educativos. Tener tanta información al alcance, a veces contradictoria entre si, no me ha dejado las cosas muy claras….¡¡¡ madre mía!!!! … Me siento abrumada por la cantidad del blogs, foros, libros, páginas de psicología infantil… Unos recomiendan hacer X, otros desaconsejan radicalmente hacer X y otros directamente muestran un discurso estupendo pero vacío por completo de contenido práctico. El asunto, el complicado asunto de la educación inteligente, se resume en que los padres, madres, profesores, familiares y amigos tenemos que apañarnos como buenamente podamos, con cariño, firmeza, calma, creatividad, paciencia y toda la dedicación del mundo. Lo que no se suele advertir en todas estas páginas, y debería decirse para no desmoralizar al personal, es que esta receta milagrosa es imperfecta y que no hay que sentirse frustrado si un día no se consigue aplicar y al día siguiente pese al entusiasmo de los padres el niño no responde. Sólo unos padres perfectos –que no existen- son capaces de actuar siempre, con cariño, firmeza, energía, creatividad, calma…. Y sólo unos niños perfectos –que tampoco existen- comprenden, colaboran y obedecen sin llorar, protestar o patalear cada vez que se lo pedimos de aquella impecable manera.
Volviendo a los métodos en sí, está el refuerzo positivo, el refuerzo negativo o extinción –lo que viene a ser el castigo- y el tiempo fuera (que algunos psicólogos, por cierto, no recomiendan para niños adoptados). El refuerzo positivo es decirle al niño lo fenomenal que es que se coma todo el yogur solito o en general toda aquella conducta que queramos fomentar en el niño; el refuerzo negativo sería justamente lo contrario, conseguir eliminar una conducta asociándola a consecuencias negativas para él. Y por último, el tiempo fuera, interrupción o irse a pensar consiste básicamente en alejar al niño del motivo de conflicto. También es compartido por todos los entendidos que las rabietas, pataletas y enfados del niño para conseguir sus objetivos deben ser ignorados. A todo esto se le ha puesto nombre y está muy de moda hablar de ello, pero más o menos son las cosas que la gente corriente ha ido usando, de mejor o menor manera, para educar a sus hijos.
En resumidas cuentas, por tener un plan de acción (aunque sea ingenuo) y de paso no convertirme en una madre histérica que está constantemente llamando la atención al niño he decidido centrarme en las cuatro o cinco cosas importantes (con su estrategia correspondiente en cada caso) que no pueden hacerse en ningún caso: no pegar,  no dar golpes en la mampara del baño, no tirar las cosas al suelo, no pedir las cosas llorando y recoger los juguetes.
Ya os iré contando los resultados de este plan 1.0 en su inocente versión 0.0. Por supuesto, se admiten sugerencias de mejora a este humilde borrador, para eso la entrada....

2 comentarios:

  1. He buscado alguna cita de A.Einstein para encontrar alguna respuesta al plan de acción... "Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo. Pero si no, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes que soy judío."... y bueno, como no sé si esta cita era buena, he buscado una segunda a ese plan... 'Cuando las leyes de la matemática se refieren a la realidad, no son ciertas; cuando son ciertas, no se refieren a la realidad.'

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  2. No hay método ni plan estratégico alguno. Hay que ir probando lo que se le ocurre a cada una en momentos concretos, y eso al día siguiente te digo que caduca y no vale, por que son listos, avispados y muy receptivos al contraataque.
    Un día ante un intento de berrinche de esos del súper, que parece que no se pueden parar, yo me adelanté y pegué el berrinche imitando su teatro, y se quedó tan parado que entendió que ese día no iba a conseguir su objetivo. y ala!! a la caja a pagar la compra. (eso pasó cuando tenía unos 3 años)

    El chantaje me ha funcionado muy bien, lo reconozco, aunque también la paciencia y la perseverancia sobre todo.
    Por que, aunque lo sabemos TODAS, estos enanos... son muy CABEZONES!
    No podemos bajar la guardia ni un día.

    Su cuidadora en la guarde me dijo una vez ( el bicho tenía 1 año y medio),
    "Cada día te intentará probar pero no debes dar tu brazo a torcer o el verá que gana", y así ha sido. Muy buena advertencia.

    Muchos ánimos, por que no hay dos niños iguales.

    un beso

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