Mi superamor está entrando en una época complicada, como tránsito de bebé a niño me imagino que es una especie de adolescencia infantil, con algunas conductas similares a la de los adolescentes de 15 años, salvo que, es este caso, nos quitamos el desborde hormonal. Nos vamos entrenando…. el niño tanteando los límites “¿qué pasa si no obedezco?” o “mamaaaa, nooooooo” y nosotros buscando respuestas rápidas y efectivas… En la práctica todo se traduce en un prueba/error, tanto para él como para nosotros.
La tarde ayer se planteaba durilla porque estoy medio griposa (por no decir griposa completa) y en la guarde ya me advirtieron de que los ánimos andaban algo revueltos. Ni el niño ni yo aguantamos mucho en casa pero ayer estaba tan hecha polvo que no me sentía capaz ni de piscina, ni de parque, ni de tienda de animales, ni de visitas, ni de un simple paseo siquiera…. Así que nos quedamos en casa.
Como imaginaba (¿profecía autocumplida?) la cosa empezó mal porque tuve que insistir varias veces a mi superamor para que no rodase el coche por la pantalla de la televisión y directamente no me hizo caso cuando le pedí que dejase quieta la trona, que se la iba a tirar encima… Así que a la tercera o cuarta vez que le dije lo de la trona y el me miraba con media sonrisilla, mamá se enfadó y superamor acabó aburridito en su habitación (Rosa, te he copiado lo de aburridito como sustituto de “a pensar” o “castigado”).
En esos minutos yo también me dediqué a pensar y llegué a la conclusión de que tanto él como yo íbamos por mal camino.
Se me ocurrió, para que no se nos cayeran las paredes encima, forrar con papel la puerta de su habitación y dar rienda suelta a nuestra creatividad, pegando gomets, pegatinas de animales (y así repasar vocabulario), pintando con ceras, pegando plastilina…. Y la verdad es que la cosa funcionó bastante bien, estuvo entretenido, divertido y colaborador. Luego la cosa terminó como termina siempre, con el lanzamiento de las pinturas (¡menuda obsesión con lanzarlo todo!) pero conseguí que se limitara a meter las ceras en su caja para volcarlas después y lo que es mejor, que las dejase recogidas antes de irnos a baño. Ninguno de los éxitos de la tarde llegó solo ni fue fácil…la tarde, como os digo, se me hizo cuesta arriba, pero poco a poco fui descubriendo una paciencia que no sabía que tenía para devolver las aguas a su cauce…. Y lo más importante es que al final lo pasamos muy bien……. ¡lo hicimos!!
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